El SOC recibe una alerta de actividad sospechosa. A simple vista no parece especialmente crítica, pero antes de determinar si se trata de un falso positivo o del inicio de un incidente, el analista necesita responder a varias preguntas: ¿qué activo está afectado?, ¿quién ha iniciado la conexión?, ¿es un servidor crítico?, ¿esa dirección IP ya había aparecido antes?, ¿existen indicadores relacionados con la misma amenaza?
Las respuestas rara vez se encuentran en un único lugar. El analista consulta diferentes herramientas, revisa varias fuentes de información y dedica buena parte de su tiempo a construir el contexto necesario para empezar la investigación.
Esta situación es habitual en muchos SOC. El problema no suele ser la falta de información, sino el tiempo que se invierte en reunirla antes de poder tomar una decisión.
Precisamente por ello, el modelo SOC Critical Path (SCP), identifica la fase de análisis como un elemento clave dentro de la respuesta a incidentes. Porque la eficacia de un SOC no depende únicamente de detectar una amenaza, sino también de la rapidez con la que un analista puede comprender qué está ocurriendo.
El contexto es tan importante como la alerta
Dos SOC pueden recibir exactamente la misma alerta y obtener resultados muy diferentes.
En el primero, el analista necesita consultar varias aplicaciones para identificar el activo afectado, conocer su criticidad, revisar el historial del usuario implicado y buscar información adicional sobre la amenaza.
En el segundo, gran parte de ese contexto ya está disponible desde el inicio de la investigación.
La diferencia entre ambos no está en la calidad de la alerta, sino en la facilidad para interpretarla.
Reducir el tiempo de análisis no significa investigar más deprisa ni dedicar menos atención al incidente. Significa eliminar tareas repetitivas y facilitar que el analista disponga de la información necesaria desde el primer momento.
Cinco preguntas para analizar la eficiencia de una investigación
Piensa en la última alerta que requirió una investigación en tu organización.
Ahora intenta responder a estas preguntas:
- ¿Cuánto tiempo se dedicó realmente a analizar el incidente y cuánto a buscar información?
- ¿Fue necesario consultar varias herramientas antes de poder tomar una decisión?
- ¿La alerta incluía información suficiente sobre el activo afectado y su criticidad?
- ¿El analista disponía de contexto sobre amenazas similares o investigaciones anteriores?
- ¿El proceso de investigación habría sido igual de eficiente si lo hubiera realizado otro miembro del equipo?
Responder a estas preguntas permite identificar si el principal cuello de botella se encuentra en la investigación o, por el contrario, en el acceso al contexto necesario para realizarla.
Cuatro aspectos que pueden mejorar el proceso de análisis
No existe una única forma de optimizar una investigación, pero sí hay prácticas que ayudan a reducir tiempos sin comprometer la calidad del análisis.
Incorporar contexto desde el inicio
Siempre que sea posible, la alerta debería ir acompañada de información relevante sobre el activo afectado, el usuario implicado o la inteligencia disponible sobre la amenaza. Cuanto menos tiempo se dedique a buscar información, más tiempo podrá invertirse en analizar el incidente.
Reducir la dependencia de múltiples herramientas
Cuando una investigación obliga a alternar continuamente entre diferentes plataformas, aumenta el tiempo necesario para obtener una visión completa de la situación. Facilitar el acceso al contexto desde un número reducido de puntos de consulta mejora la eficiencia del proceso.
Documentar los criterios de investigación
Disponer de procedimientos homogéneos ayuda a que todos los analistas sigan una metodología similar y reduce la variabilidad en las investigaciones. Además, facilita la incorporación de nuevos miembros al equipo y mejora la consistencia de los resultados.
Aprender de las investigaciones anteriores
Cada incidente resuelto aporta conocimiento que puede resultar útil en investigaciones futuras. Revisar qué información fue determinante para tomar decisiones y cómo podría estar disponible desde el inicio ayuda a mejorar progresivamente el proceso de análisis.
En muchas ocasiones, reducir el tiempo de investigación no depende de incorporar nuevas herramientas, sino de facilitar que el contexto adecuado llegue al analista en el momento oportuno. Cuando la información necesaria está disponible desde el principio, las decisiones se toman con mayor rapidez y la respuesta frente a la amenaza resulta más eficaz.